Micte y Cempa son grandes amigas. A pesar de que parecen muy diferentes por fuera, tienen algo enorme en común: cuidar y guiar a los Huesuditos. Les gusta platicar con los mortales acerca de la admiración, temor e incertidumbre que a estos les despierta la muerte. Les cuentan que el rumbo que tomarán sus huesitos dependerá del tipo de muerte que vayan a tener y que todos en algún momento van a llegar al inframundo. Los mortales les preguntan a las dos amigas cómo van a cruzar el río que atraviesa el camino al Xibalbá, ellas les responden que con la ayuda de un Xoloitzcuintle. Eso sí!, cuando Micte y Cempa les dicen que al transformarse en Huesuditos solo comerán una vez al año, los mortales les preguntan asustados ¿Por qué!?, ¿Qué haremos el resto del año!?. Muy alegre, el dúo del más allá le cuenta de una tradición muy bonita que les prepararán cada dos de noviembre: la gente de la tierra les construirá un hermoso mandala al que le llaman “Altar de muertos”. Lo harán con cráneos de azúcar o amaranto, pan, la comida favorita, agua, mezcal, tequila, pulque, atole, un retrato de ellos, velas, calabaza en tacha, papel picado para decorar, varas de tejocote, caña, flores y copal. Los mortales les dicen que eso se oye como la descripción de una fiesta. Micte y Cempa les dicen que sí, que de hecho es una celebración. Los mortales igual siguen asustados porque recordaron que esa fiesta sólo será una vez al año y entonces les preguntan ¿qué comerán el resto de los días!?. Micte y Cempa les dicen riéndose a carcajadas que ¡aire!. Los mortales más se asustaron pues no saben ni cómo lo harán. Las amigas les dijeron que fueran a un centro donde la gente se reúne para sentarse como los chinos y hacen movimientos como los de los animales y algunos objetos. Ahí aprenderán a respirar lento y contento, profundo y feliz por la nariz. A través de un mantra en el que cantan “Sa Ta Na Ma” le podrán dar ritmo a su respiración y se familiarizarán con los ciclos de la vida y la muerte. Harán posturas que les ayudarán a dejar morir sus desbalances para después darle vida a sus esencias. Les enseñarán que ellos son como la naturaleza, que pasa por una primavera, un verano, un otoño y un invierno. Aprenderán a construir esas posturas usando pequeños huesitos para que observen cómo se verán en su próxima vida. Y lo más divertido de todo eso es que lo harán respirando profundo tooooodo el tiempo, por eso es importante que vayan a ese lugar, para que aprendan a hacerlo adentro y afuera del tapete, en esa vida y en la otra.




